En repetidas ocasiones, las películas han retratado el universo de la moda como un escenario de poder y ambición, un mundo de consumo y glamour que se presta a la sátira social, tal como sucede en El diablo viste a la moda 2, película que llega esta semana a los cines. Sin embargo, de este lado de la pantalla, la apuesta actual de la casa francesa Saint Laurent propone una dinámica radicalmente opuesta, posicionándose como el motor financiero y creativo detrás de las películas.
La siguiente nota de Gabriela Cicero para el diario en línea Infobae describe cómo Anthony Vaccarello, director creativo de Saint Laurent, ha transformado la identidad de la casa francesa al convertirla en una productora de cine de autor, distanciándose de la dependencia tradicional de la "cultura influencer". Bajo su liderazgo, la firma ha asumido un rol de "mecenas del Renacimiento" —término acuñado por el director Jim Jarmusch—, financiando proyectos cinematográficos que otorgan total libertad creativa a los cineastas. Este enfoque busca crear un legado cultural duradero que prioriza la profundidad artística y la estética visual por encima de las tendencias efímeras de las redes sociales y las presiones comerciales inmediatas.